lunes, 15 de mayo de 2017

EL LASTRE DE LA PERFECCIÓN


Mi hijo es el mejor del mundo; todo lo hace bien y nunca se queja de nada. Ni siquiera cuando le abofeteo por dentro y le obligo a ser una persona que no es. Mi hijo es el mejor del mundo; las noches y los días no tienen parangón a su lado; él las supera, porque supera a todos y a todas las cosas de este mundo. Debió nacer de los dioses. Es una delicia; le doy besos envenenados y le digo que es perfecto. 

Eres perfecto, cariño, anda y sigue haciendo tus deberes mientras yo estoy aquí, detrás de ti susurrando en tu oído todas las respuestas. Y descuida que si te equivocas, yo me encargaré de borrar tu mácula, porque tú eres el mejor del mundo, tú eres perfecto y no voy a permitir que cometas ningún error. Claro, como soy inmortal y siempre voy a estar a tu lado. Con esta estrategia pretendo que luego tú seas una persona autónoma, porque, sí, dentro de poco lo empezarás a hacer todo por ti mismo, pero hasta entonces estaré encima de ti para que nada empañe tu perfección. 

Hijo, no hables demasiado alto, no escribas así de torcido, no cojas así el lapicero. ¿Por qué no te pones recto? Empiezo a pensar que no eres perfecto. No entiendo por qué ya no haces las cosas bien. ¿Intentas desafiarme? Creo que ya no te quiero como antes, has cambiado tanto... 

Antes podía verme en tus ojos, pero ahora no te reconozco, no me reconozco. Ya no eres mi espejo; te has convertido en un cristal opaco donde me desdibujo. Debe ser porque no te has esforzado lo suficiente. ¿Qué ha podido fallar si no? No tengo la más remota idea; yo lo hice todo, lo di todo por ti. Mi sacrificio ha sido extraordinario. Y así me lo pagas, siendo alguien distinto a quien yo quiero que seas; siendo mediocre, siendo menos. Creo que ya no eres mi hijo, de hecho me doy cuenta de que nunca lo fuiste. Qué ciego estuve. Ahora ya lo sé; te desprecio.

Dedicado a todos los padres y madres castradores del mundo.

14 comentarios:

  1. Los hay agobiantes para que no te frustre nada en la vida y acabas creyéndote el sol, que todo gira a tu alrededor y los hay que no te dan ni un premio y se ríen de ti recordándote continuamente que eres un desastre, convirtiéndote en alguien sin confianza alguna. Tipología variada. Excelente post, por cierto.

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    1. ¡Gracias, Juli! No debe ser nada fácil ser padre o madre, y espero que si algún día yo llego a serlo no esté dentro de ninguna de las tipologías que distingues. Lo mismo luego me colmo de gloria, verás... ¡Besos!

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  2. Qué difícil ser madre y padre. Nunca sabes si los has hecho bien, si tu hijo o hija es fruto de la educación que le diste o de muchos otros elementos que se te escapen. Es complicado el equilibrio, la sensatez y creo que todos estamos un poco enfermos o llenos de fisuras. No sé si por la educación castradora que recibimos o por la permisiva y tolerante.
    Un beso, D.P.

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    1. ¡Hola Ángeles! Ser padre/madre me parece de lo más complicado que hay en este mundo. Creo que si yo llego a serlo, tendré que formarme y aprender de alguna manera, porque me parece relativamente fácil cometer este tipo de errores (se castrador o ser permisivo). Además, así como me parece sencillo reconocerlos desde fuera, creo que es muy complicado darte cuenta, desde dentro, que lo estás haciendo. ¡Un fuerte abrazo!

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  3. Los hijos son personitas independientes a las que hay que enseñar a caminar por la vida dentro de determinados patrones y con determinados criterios y valores. Cortar las alas a una edad temprana, es de cajón, les impide volar cuando crecen.
    Me ha encantado la forma en que has escrito el post, conjugando la primera y la segunda persona, y con las manidas frases de muchos padres.
    ¡Besos, D.P.!

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    1. ¡Muchas gracias, Chelo! Qué razón tienes al decir que los hijos son personas independientes. Me parece algo tan básico que a veces me cuesta comprender por qué muchos padres y madres quieren imponerles patrones o formas de comportarse que no les dejan ser ellos mismos. ¡Un abrazo!

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  4. Qué gran responsabilidad ser padres, la mayor y la más importante que nunca tienes e intentas hacerlo lo mejor que sabes pero no siempre se acierta.
    Lo que me parece un error es querer que nuestros hijos sean una extensión de nosotros, que cumplan hasta nuestros sueños y que sean como los hemos imaginado, eso es ponerles unas metas imposibles de cumplir, irreales y que no son buenas para nuestros hijos, nuestros hijos son y así los debemos aceptar con su esencia que es única e irrepetible y no intentar crear clones que acaban devolviendo la propia imperfección que no se acepta.
    ¿La perfección? ¿Qué es? ¿Para todos es la misma? A mi me parece que seguramente tendríamos muchas sorpresas con tanta perfección como corre por el mundo.
    Un abrazo

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    1. Opino exactamente igual que tú, Conxita. No podemos pretender que los hijos sean una extensión de nosotros o un reflejo de nuestras pretensiones. ¡Qué difícil parece para algunas personas aceptar a sus hijos tal y como son y ayudarles a crecer sin más! Grandes preguntas las que formulas sobre la perfección, sobre todo la que tiene que ver con su esencia. ¿Qué es la perfección? A saber... ¡Un fuerte abrazo!

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  5. hay muchos padres demasiado protectores, otros que proyectan en sus hijos sus deseos no cumplidos y unos y otros influyen en el desarrollo como persona de sus vástagos. pero también es cierto que cuando crecemos salimos al mundo y conocemos a otras personas y otros mundos y tenemos la posibilidad , el derecho y la obligación de hacer nuestra vida nuestra. Ser padres es un asunto difícil como bien han dicho ya

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    1. ¡Hola Ripley! Me ha gustado mucho tu reflexión sobre nuestro derecho y obligación de hacer que nuestra vida sea nuestra. No siempre es fácil, por todos los condicionamientos que traemos con nosotros, pero, sin duda, es una responsabilidad que no podemos obviar. ¡Muchas gracias por comentar!

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  6. Mis padres siempre procuraron no proyectar sus sueños frustrados sobre mí y mi hermana. Es algo que frecuentemente han criticado de otras personas, ese ahínco por querer que tus hijos sean lo que ELLOS quieren que sean, al margen de cuáles sean sus verdaderos deseos personales.
    No soy madre, pero puedo imaginarme que tener hijos no es tarea fácil. Sea como sea, en un futuro procuraré alejarme de esa enfermiza obsesión por la perfección que muestran algunos progenitores.
    Interesante reflexión.
    Gracias también por seguir mi blog y tus bonitas palabras. Me alegro de conocer un escritor/a más con el que compartir espacio en la blogosfera :).
    Nos leemos, un abrazo.

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    1. ¡Hola Mrs. Sofía! Totalmente de acuerdo; yo también intentaré por todos los medios repeler la obsesión por la perfección. Creo que es uno de los peores lastres que se le pueden transmitir a un hijo. ¡Muchísimas gracias por tu comentario! Estoy disfrutando un montón con tus entradas. Un fuerte abrazo.

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