viernes, 15 de diciembre de 2017

LA CARTA IMPOSIBLE


Queridos suegros:

Ha pasado más de un año desde que llamasteis a P. para darle la gran noticia. Permitidme que lo llame así, porque para mí el hecho de que por fin aceptarais a P. y nuestra relación, fue todo un hito, una alegría inmensa que había estado esperando desde hace ya mucho tiempo. Bueno no, no voy a engañaros; en realidad ya no lo esperaba. Lo esperé durante años, pero en vista de que no ocurría y de que, de hecho, en vez de avanzar en este sentido, muchas veces se produjeran retrocesos, dejé de esperarlo. Psicológicamente me resultó mucho menos doloroso rendirme a la evidencia de que ese día nunca llegaría, a seguir pensando que sí lo haría. 

La verdad es que sentí muchas cosas cuando P. me lo contó. Entre felicidad, desconcierto, miedo, contrariedad… Una confluencia de emociones que se arremolinaban inundándolo todo. Y más aún pasadas unas semanas, cuando me dijo que le habíais pedido perdón. Me pareció un gesto valiente, a la vez que un mínimo absolutamente imprescindible para que la aceptación se convirtiera en un hecho, y no se quedara en mera teoría. Sin embargo, luego se hizo el silencio. Uno de los silencios más desoladores de todos los vividos con vosotros en estos once años. Porque, sí, son once años los que dura nuestra relación; y once años dan para muchos silencios y ninguneos, vosotros bien lo sabéis. 

Este ha sido especialmente doloroso, por lo inesperado y absurdo del mismo. De hecho, me ha resultado imposible comprenderlo y supondría un alivio para mí si me lo pudierais explicar en algún momento. El principal asombro que me surge ante vuestro silencio es el siguiente: ¿por qué después de pedirle perdón a P. y de supuestamente aceptarla su condición y nuestra relación, dejasteis de hablar sobre el tema y volvisteis a hacer como si nada hubiera pasado? Sobre todo teniendo en cuenta que P. os pidió explícitamente que fuerais vosotros los que lo sacarais para que la confianza pudiera restablecerse. Como es lógico y después de tantos desplantes, a P. le cuesta un mundo hablar con vosotros de esto, por lo tanto me parece muy lícita y comprensible su petición.

Pues bien, una de las razones por las que os escribo hoy es porque me gustaría comprender la causa de que este proceso haya quedado en nada, pero, sobre todo, porque me gustaría que siguiera adelante. Como desconozco completamente el porqué de este estrepitoso parón, no sé si yo tengo algo que ver en el mismo, así que, por si acaso así fuera, quería dejar muy claro que por mi parte no hay ningún problema. Mi mayor deseo es que la relación que tenéis con P. pueda recobrar la autenticidad y confianza que tenía antaño y, también, que entre nosotros podamos establecer una nueva relación sin resentimientos, miedos ni reproches. 

Sé que me va a costar, para qué engañaros; durante todos estos años he acumulado mucho rencor, sobre todo motivado por el dolor que me ocasiona el no entender vuestra forma de actuar. Ha sido muy duro no poder contar con el cariño de mis suegros, ni siquiera con una mínima relación de tolerancia. Al igual que ha sido desolador, imaginarme lo que podíais pensar de mí sólo por el hecho de haberme enamorado de P. y de haber querido compartir mi vida con su persona. Y si ha sido duro para mí, os podéis imaginar lo que ha supuesto y supone para P. No tengo palabras para describirlo. Para P. sois las personas más importantes de este mundo y os quiere con una autenticidad y una bondad extremas. 

De hecho, y perdonad por la brutal honestidad, si me llega a pasar a mí lo que le ha pasado con vosotros, os hubiera mandado a la mierda desde hacía ya mucho tiempo. Pensar que mis padres me rechazan por tener una relación con alguien de mi mismo sexo, para mí supera con creces los límites de todo lo tolerable. Es una falta de respeto estrepitosa. Sin embargo, P. ha intentado que su relación con vosotros no solo no se perdiera, sino que fuera lo mejor posible, aunque eso supusiera no hablar de su orientación sexual ni de la relación que mantenía conmigo. Y, también, aunque eso supusiera que entre P. y yo surgieran roces, pues para mí no era nada agradable ni muy comprensible que P. defendiera la relación que tiene con vosotros bajo capa y espada. Así que, podéis estar muy orgullosos de P.; moralmente ha demostrado una actitud impecable.

A mí me gustaría mucho estar a su altura y, por eso, quiero hacer todo lo posible para que el proceso que iniciasteis el año pasado, siga adelante. Por tanto, os reitero mi deseo de normalizar las cosas y de que podamos mantener una relación de cariño y aprecio mutuo. Por mi parte, para que esto pueda darse, sólo me falta entender cuáles han sido las causas de que no haya podido ocurrir antes y qué pensáis y sentís sobre este tema. Será un placer escucharos y tengo una completa disposición a dejar atrás todo el dolor y el rencor sentido antaño. 

Quedo a la espera de vuestra respuesta. Un fuerte abrazo. 

D.P.

14 comentarios:

  1. Sentida y directa carta, D.P. ¿Les llegará o es un modo de desahogo tuyo? Yo creo que das en la clave, siendo ello un acierto, en el hecho de dejar atrás el rencor acumulado y partir de cero. Sin pasar esta triste página nunca podréis sentiros plenamente felices. Ojalá tengáis suerte (tú, de momento, ya la tienes con una persona con el talante de P. a tu lado).
    Un beso muy fuerte.

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  2. Una carta imposible, pero ojalá la relación de P. con sus padres se normalice y os acepten como sois. Qué falta hace a veces pasar página y mirar hacia delante...
    Un abrazo.

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  3. Una carta valiente a la par que arriesgada. Comprendo que sea imposible. Una pena que el primer paso dado no haya seguido, por parte de tus suegros, digo. En fin, ¿Paciencia? Aunque tu P. tiene muuucha. Un beso.

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    1. Desde luego, Juli, tiene una paciencia que a veces me resulta asombrosa. ¡Muchas gracias por tus palabras y un besazo!

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  4. Sinceras palabras llenas de amor por tu pareja, intentando entender aquello que hace daño y tendiendo la mano para iniciar una relación olvidando los errores del pasado.

    Disculpa porque igual digo algo inconveniente, pero igual toca explorar otras vías y no insistir sobre unos motivos que parece que no os darán, quizás porque ni siquiera ellos pueden explicárselo, porque no lo entienden (por educación, por prejuicios, por edad, por lo que sea...) y a pesar de que cuesta mucho comprenderlo a veces no se puede cambiar, como para tu pareja es importante mantener la relación con los suyos igual os toca ser aún más generosas y pasar página e intentar construir algo nuevo olvidando el dolor que os han causado. O apartarlos de vuestra vida del todo porque da la sensación que estáis en un bucle del que parece que no conseguís salir y os duele.

    Besos

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    1. De inconveniente nada, Conxita. Muy acertadas tus palabras, entiendo lo que quieres decir. Pero pasar página significa para mí comprender. No me siento capaz de superar la situación si no entiendo mínimamente por qué se ha producido. Tengo esa necesidad imperiosa. En fin, muchísimas gracias por tu comentario. ¡Un besazo!

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  5. El otro día te dejé un comentario pero parece que no le di a "publicar" ^^'

    Te decía que la carta me parecía muy bien escrita y que ojalá tus suegros pudieran leerla y por fin, solucionar las cosas.

    ¡Un abrazo enorme y muchos ánimos!

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    1. ¡Hola Hiro! ¡Sí! Me llegó a mi correo el comentario, pero no se publicó en el blog. Y me desconcertó mucho, porque no entendía la razón. Estuve a punto de escribirte para comentártelo. En fin, muchísimas gracias por tus palabras. Yo también espero que las cosas se lleguen a solucionar de una vez por todas. ¡Un besazo!

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  6. Espero que las cosas mejoren con los suegros, o sino, que por lo menos os toque lo mínimo posible. La verdad es que querer a alguien y que la familia no apoye es doloroso, pero que sea familia impuesta no significa nada. Debe ser duro para P. intentar tener contentas todas las partes y más para ti, por la impotencia que crea. Mucho ánimo

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    1. Muchas gracias por tus palabras, Nosu. Te mando un muy fuerte abrazo.

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