jueves, 19 de octubre de 2017

¿SOCIALES POR NATURALEZA?


El otro día escuché en el telediario que la soledad se había convertido en una de las principales causas de muerte entre las personas mayores. En la noticia daban por hecho que en nuestro ADN se encontraba la necesidad de estar con los otros, de tal forma que su ausencia nos afectaba seriamente a la salud. Luego seguí viendo las noticias y esto me pareció muy pero que muy cuestionable, la verdad. Guerras, corrupción, incendios provocados, atentados, intolerancia, incapacidad para el diálogo. Eh..., ¿en serio está en nuestra naturaleza el gusto por estar con nuestros semejantes? 

Aquí hay algo que falla... Lo curioso es que, a lo largo de la historia, han sido muchos los filósofos que han defendido que sí somos sociales por naturaleza, es decir, que sí nos sentimos naturalmente inclinados a juntarnos con otros seres humanos. Pero, no sé, la experiencia cotidiana siempre me ha hecho desconfiar de sus argumentos (a pesar de que la mayoría de ellos son bastante consistentes). 

Si me lo permitís, hoy me voy a quedar con dos filósofos que defienden la tesis contraria, a saber, que la sociedad no es más que un artificio creado con la única finalidad de suplir las carencias que tenemos los seres humanos, de tal forma que no nos crea ninguna satisfación vivir en comunidad, pero que lo hacemos porque nos resulta más ventajoso. 

El primero de estos filósofos es Hobbes (1588-1679). Hobbes tenía clarísimo que nuestra esencia no es ni mucho menos social, sino más bien todo lo contrario. Seguro que habéis escuchado alguna vez su famosa frase: “el hombre es un lobo para el hombre”. Pues bien, esto quiere decir que, por naturaleza, el ser humano tiende al egoísmo de tal forma que entra en conflicto con los demás a la mínima, ya que solo está preocupado por defender sus intereses. Así pues, lo que Hobbes señala es que sólo es posible la vida en sociedad si hay un Estado que tiene poder absoluto y controla que no se produzca esa situación de crispación entre las personas, que él denomina guerra de todos contra todos. Por eso, la sociedad no sería más que un artificio creado para garantizar la vida en paz, es decir, por pura conveniencia.

Esta argumentación no está exenta de polémica. ¿Es cierto que sólo nos preocupa nuestro propio bien y que somos incapaces de convivir con los otros sin alguien/algo externo que controle nuestros instintos egoístas? Parece innegable que el egoísmo es una de las causas que pueden generar un conflicto con los otros, pero decir que el ser humano vive en sociedad porque de no hacerlo mataría o moriría a manos de sus semejantes, no sé qué deciros, me parece un poco exagerado. Desde luego, con esta teoría Hobbes muestra una concepción muy negativa del ser humano, cosa que hace que me pregunte qué suceso traumático debió vivir en su infancia. 

La concepción del segundo filósofo, Rousseau, me parece mucho más positiva y amable. Este filósofo ilustrado sostenía que el ser humano es bueno por naturaleza, pero se convierte en un ser perverso en contacto con la sociedad. Es decir, que la sociedad es la causa de que el ser humano tenga comportamientos egoístas y mezquinos con los demás. De esta forma, queda descartado que la esencia del ser humano sea mala. De hecho, Rousseau cree que una de las cualidades que nos caracteriza es nuestro sentido de la compasión. Sería algo así como una empatía innata que posee todo ser humano y que nos hace confraternizar con los otros, pero sin sentir la necesidad de compartir espacios comunes. De hecho, en su naturaleza no está el juntarse con sus semejantes una vez que sale del núcleo familiar, sino el vivir en soledad disfrutando de su libertad como buen salvaje.

La teoría política que construye Rousseau en base a esta concepción antropológica es de lo más interesante. Este afirma que una de las cosas que corrompe al ser humano cuando vive en sociedad es la propiedad privada, que genera desigualdades y, por ende, crispación. Y más aún los Estados, que perpetúan la situación de desigualdad con leyes que sólo favorecen a aquellos que más tienen. Lo que propondrá Rousseau para solventar esta situación es su famoso contrato social. El contrato social es un pacto mediante el cual los individuos que conforman una sociedad se comprometen a ceder parte de su libertad a lo que él denomina “la voluntad general”, que surgiría de un consenso siguiendo el modelo asambleario con el único fin de encontrar el bien común. Vamos, igualito que lo que resulta con Hobbes: un Estado totalitario que nos controla completamente y somete nuestra voluntad. 

Es interesante cómo dos filósofos que parten de la misma tesis (el ser humano no es social por naturaleza), pueden llegar a conclusiones tan dispares y a concepciones políticas y antropológicas casi contrarias. Si hubieran coincidido en el tiempo, hubiera sido gracioso verles discutir sobre estos asuntos. ¿Se comportaría Hobbes como ese lobo que afirma que está dentro de todos los seres humanos? ¿Sería Rousseau tan compasivo como el buen salvaje que describe? Habría que verlo... Sea como fuere, qué difícil es a veces convivir con nuestros semejantes. Y, paradójicamente, qué fácil resulta otras.

17 comentarios:

  1. Hobbes contra Rousseau, el Leviatán contra el Contrato Social, Inglaterra contra Suiza, el frente del pueblo judaico contra el frente judaico popular, esteee, no, me estoy liando. Dos concepciones filosóficas del hombre en sociedad de la Europa de la edad "modenna" (1492-1789). Desde luego, es una concepción del hombre en sociedad de esta cultura europea tan rematadamente capitalista que nos hemos marcado. Un tema recurrente de la filosofía y la sociología de nuestra cultura occidental. El hombre crea la sociedad, pero a la vez esta le supera tanto que la siente ajena a él.Cosas de nuestra cultura y sociedad occidental tan elevada y tan miserable a la vez. Paro, que me estoy enrollando cosa mala, jajaja.

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    1. Exacto, Juli, el ser humano creando una sociedad que acaba por desbordarle y en la que muchas veces se siente alienado. Paradojas de la condición humana... ¡No temas nunca enrollarte! Me encantan tus reflexiones y toda la información que puedes aportar me parece valiosísima. ¡Muchos besos!

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  2. Imparto en bachillerato a estos dos autores y pongo a debatir a los alumnos sobre ambos. Es fácil, porque tienen posturas muy enfrentadas. Yo, en cambio, creo que ni tan buenos ni tan malos. La concepción de Rousseau, una panfilada; y la de Hobbes, demasiado brutal. Lo importante es que ambas concepciones sobre la naturaleza humana sirven de base para las ideologías progresistas la primera y para las ultra conservadoras, la segunda.
    Interesante entrada, Desbordamientos.

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    1. ¡Hola Ángeles! Jajaja, me ha hecho mucha gracias lo de que la concepción de Rousseau es una panfilada. La verdad es que no entiendo por qué Rousseau parte de una hipótesis antropológica (la del buen salvaje) que hasta él mismo reconoce que es falsa. Pero bueno, su concepción política sí me parece que tiene mucho valor. ¡Qué bueno que pongas a los alumnos a debatir! Me encantaría poder verlo. ¡Un fuerte abrazo!

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    2. Vuelvo a tu blog a leer la respuesta y me he quedado pensando en lo que dije de que era una panfilada lo que decía Rousseau. Puede que sea exagerado. A veces me dejo llevar por el instante y quizá cuando lo escribí no tendría muy buena opinión sobre el ser humano. Desde la reflexión, pienso que este (el que es normal, por lo menos) posee la empatía y la compasión, que, como dijo Rousseau, están en la raíz de los sentimientos nobles. Pero no creo que haya sido el progreso o la sociedad los que hayan pervertido al individuo ni me creo la nobleza del "buen salvaje". Creo que la moral está más en relación con el desarrollo cognitivo (en la línea de Kohlberg) que con la espontaneidad innata. La propiedad privada sí es causa de más conflicto, aunque creo que ésta también es connatural a la persona, no fruto de la educación (la prueba: el comportamiento posesivo de los niños que hay que limar). Y la postura de Hobbes me parece demasiado drástica; a veces somos lobos y, con la misma, corderos. Por supuesto, completamente en contra de las consecuencias políticas que extrae Hobbes a su concepción de la naturaleza humana.
      Un beso, D.P.

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  3. Yo voy más allá y creo que efectivamente la sociedad sí que es algo natural, y necesario para sobrevivir. Nuestros ancestros primates más lejanos, y nuestros parientes más cercanos ya vivían y viven en sociedades, igual que muchos otros animales más simples (insectos sociales). Así pues, la sociedad no es un invento cultural. Hay casos extremos de personas que han vivido aisladas y acaban teniendo problemas psicológicos, lo mismo que muchos animales que viven en comunidad y se los mantiene aislados.

    Por otro lado el altruismo. Si realmente fuéramos egoñistas por naturaleza, no habríamos tenido tanto éxito como especie. Es una cosa que nos diferencia de las demás. Hacer cosas altruistamente no hace más que mejorar la cohesión grupal, por ende expandirnos y colonizar todo el planeta.

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    1. ¡Hola Nosu! Muy interesante tu reflexión, me ha gustado mucho. Especialmente cuando comentas lo del aislamiento. Creo que es una prueba muy consistente de que necesitamos a los demás para desarrollarnos con normalidad. Y lo del altruismo como una de las causas de nuestro éxito social también me parece un razonamiento muy bueno. Es cierto que si el egoísmo fuera lo que primara, la convivencia sería tan complicada que no hubiéramos durado mucho como especie. ¡Muchas gracias por estas ideas tan enriquecedoras, Nosu! Besos.

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  4. ¿No crees que los dos tienen razón?, es hombre es un lobo que vive en manada.

    Saludos

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    1. ¡Hola Emilio Manuel! Interesante... Un lobo que vive en manada... Me quedo pensando en ello. ¡Gracias y un fuerte abrazo!

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  5. Jo, qué bien lo cuentas. Me ha encantado la entrada, muy didáctica. Yo creo que la naturaleza humana es muy compleja y tanto el egoísmo como el altruismo son dos caras de la misma moneda. De hecho, tener de ambas cosas supone un plus en nuestra lucha por la supervivencia. A veces necesitamos de los demás y otras nos sobran. A veces sentimos empatía y somos solidiarios y otras lo queremos todo para nosotros. Yo, más que a la sociedad en su conjunto si que necesito de un pequeño círculo formado por personas a las que quiera-aprecie y que me quieran-aprecien. Es todo lo que necesito para ser feliz y carecer de ello es lo que define a la soledad en su esencia, bien personificada por las personas mayores que mueren en el más total abandono.
    Un abrazo.

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    1. ¡Hola Gerardo! A mí me ha encantado tu reflexión, creo que aporta muchísima luz. De hecho, tiene un sentido aplastante que el altruismo y el egoísmo sean dos caras de la misma moneda, tal y como lo has explicado. Coincido contigo en lo del pequeño círculo de personas a las que se quiere y que nos quiere; sin duda, eso es lo que marca la diferencia entre la soledad y su contrario. ¡Gracias por este enriquecedor comentario, Gerardo! Muchos besos.

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  6. Desbordamientos, me ha encantado esta reflexión, ya que has sabido expresar en palabras más cotidianas parte de las teorías tan complejas de estos dos señores de los que nos hablas.
    Es curioso porque, casualmente, esta semana me pasaron un vídeo que está muy relacionado con el tema. Se trata del experimento llevado a cabo por Warneken y Tomasello, en el que se demuestra cómo unos niños de pocos meses estaban dispuestos a ayudar a un adulto cuando a este se le caía algo al suelo, por ejemplo. Aquí el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=zksz-o_n8QQ
    El caso es que el experimento da a entender que el altruismo es algo innato en los seres humanos.
    No obstante, yo creo que es muy difícil dar una única respuesta a algo tan complejo, porque existen múltiples variables y puede ser que la maldad o el egoísmo se deban tanto a nuestra naturaleza como a la influencia que ejerce la sociedad en nosotros.
    En cualquier caso, seguro que, de haber coincidido, estos dos señores se tirarían los trastos a la cabeza como nuestros políticos en la actualidad jaja.
    Un abrazo.

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    1. ¡Hola Sofía! Buenísimo el vídeo; me ha hecho creer en la humanidad un poco más, jajaja. ¡Qué preciosidad ver a los niños reconocer la necesidad del adulto y solventarla! Me parece de una inteligencia y de una bondad extremas. Muchísimas gracias por incluir el enlace. Tu reflexión final me parece muy interesante y estoy de acuerdo con ella; las causas de nuestro altruismo y de nuestro egoísmo pueden ser múltiples y unas veces deberse a la naturaleza, otras a la sociedad, o incluso a ninguna de las dos cosas. ¡Un besazo, Sofía!

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  7. ¡Hola D.P.! Yo creo que ambos filósofos tienen algo de razón. Que el hombre es un lobo para el hombre, sí. Que el ser humano, por naturaleza y generalmente tiende a la compasión, también.
    Encuentro que la soledad también tiene su vertiente positiva y negativa, y muchos matices.
    Total, que lo bueno es reflexionar y sacar conclusiones.
    Y a esto invita tu post, ¡gracias!
    Un beso

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    1. ¡Hola Chelo! Desde luego, lo bueno es reflexionar e intentar pensar por uno mismo, sobre todo cuando el tema puede tener tantos matices. ¡Gracias a ti por tu comentario! Te mando un besazo enorme.

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  8. Siempre interesante la reflexión que propones DP.

    Me he quedado con esa frase inicial en que esa soledad, no buscada porque me gusta diferenciarla, acaba convirtiéndose en una de las principales causas de muerte, qué tristeza y qué cierto, cuántas personas acaban sus días completamente solos.
    Me entristece esa sociedad deshumanizada que estamos creando.

    Creo que somos seres sociales y aprovecho para agradecer a Mrs Sofía ese vídeo que compartía, qué precioso, dulce y tierno, que habla de bondad, de solidaridad, de compasión y de la inocencia del ser humano en origen, ¿por qué no sacamos lo bueno que hay en nosotros en lugar de sacar la competitividad, la envidia y todo aquello que nada aporta?

    Es un tema que daría para largas conversaciones, ha estado un placer leerte.
    Besos

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    1. ¡Hola Conxita! Me gusta la diferencia que sugieres entre soledad buscada y no buscada. Es un matiz a tener muy en cuenta si queremos analizar los efectos de la misma. También me ha gustado mucho tu requerimiento a que saquemos lo mejor de nosotros mismos. Me quedo con ello. ¡Muchas gracias, Conxita!

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