jueves, 1 de diciembre de 2016

¿CUMPLEAÑOS FELIZ?


¿Es posible que con cuatro años tengas que asistir a 25 cumpleaños y pagar 5 o más euros por cada uno de ellos? Mi mejor amiga en el mundo es la hija de mis amigos L. y P. Ella es una niña increíble de cuatro añitos que me enamora. Pues el otro día mis amigos me cuentan que están hasta las pelotas de los padres de los compañeros de la clase de su hija, porque pretenden que los niños vayan a los cumpleaños de todos sus compañeros de clase y que cada uno aporte 5 euros para comprarle al niño de turno un súper regalo. Y tan súper; me diréis qué se puede comprar a un niño de esa edad con 125 euros. Hostia, es que con ese dinero hago yo la compra más de medio mes. A mis amigos les parecía una locura total, y a mí también me lo parece, pero debe ser que al resto del mundo no, porque no había ni un padre/madre de la clase de su hija que pensara igual que ellos, sino más bien todo lo contrario; cualquier tipo de disidencia les parecía una atrocidad y entendían que si no actuabas como ellos, tu hijo/a iba a convertirse en el marginado de la clase.

Ante esto, mis amigos han tomado la siguiente decisión: no van a llevar a su hija a ningún cumpleaños. No sólo lo hacen por el dinero, pues ya no aportaba los 5 euros de rigor en los cumples anteriores a su decisión; lo que hacían era comprar ellos un regalito al niño o niña en cuestión y santas pascuas. Sobre todo, lo hacen porque han comprobado que su hija de cuatro años, repito, de cuatro años, no aguanta mucho tiempo en los cumples. Se cansa en seguida, pero no solo ella sino todos los niños. Me contaban que el último cumple al que fueron era en la terraza de un bar y que la niña que cumplía años, abrumada por la situación (estaban todos sus compañeros con sus padres pendientes de ella), no quiso salir del bar. Lo peor de todo es que su madre se enfadó con ella por quedarse dentro; bonita forma de traumatizar a tu hija gratuitamente.  

El caso es que a mis amigos todo esto les parece un sinsentido y van a esperar a que su hija sea un poco mayor para llevarle a los cumpleaños a los que realmente quiera ir, es decir, a los de aquellos compañeros de clase que sean verdaderamente sus amigos. Y, no, no tienen miedo a que su hija se convierta en la marginada de la clase, porque comparte con sus compañeros otros espacios y tiempos que sin duda propician el encuentro y la confianza. Me cuesta creer que a esa edad los niños marginen a un compañero por no ir a los cumples; me parece que las relaciones más íntimas en la infancia no resultan de un día de fiesta ni muchísimo menos.

De lo que me surge la siguiente pregunta: ¿es esta la verdadera razón de que se insista tanto en celebrar los cumpleaños de todos los niños/as de la clase? ¿Realmente es por los niños? ¿No serán los padres y madres los que tienen miedo de convertirse en los marginados de la clase? Ahí lo dejo para que opinéis. 

En cuanto al dinero, ¿por qué obligar a pagar la misma cantidad para luego comprar un único regalo descomunal? Entrar en la dinámica boda tan pronto me parece un despropósito, pero bueno. Por otra parte, tengo que confesar que también le veo las ventajas a este sistema. Si vas a hacer que todos los compañeros de clase de tu hijo/a vayan a su cumple, antes de que cada uno le compre cualquier tontería que luego no vaya a servir para nada, mejor estipular un precio razonable y hacer un único regalo. Aunque 5 euros para un niño de cuatro años a mí me parece demasiado, la verdad. Con dos, como mucho tres, eurillos creo que está bien. 

Al final, lo que pienso es que de todo esto tiene la culpa el wasap y los grupos de chateo. Antes, como era más difícil comunicarse, no surgían estos “consensos” (lo pongo entrecomillas porque más que un consenso parece una imposición) con tanta facilidad. Pero ahora que estamos conectados la mayor parte de nuestro día, es complicado sustraerse a la masa. Por eso siento tanto orgullo de mis amigos, porque no es nada sencillo ir a contracorriente en estos tiempos que corren y ellos parece que lo están consiguiendo.

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