PLACEBO VERSUS SR. SCROOGE

No quiero que os muráis de envidia, pero este sábado voy al concierto que Placebo da en Madrid para celebrar sus 20 años de vida artística (algunos me diréis: "a mí qué me importa; de envidia nada". Mejor para vosotros). Resulta que el otro día fue mi cumple y mis mejores amigos me regalaron las entradas; y, claro, yo me desbordé de amor, ya que, contra todo pronóstico dado mi historial de odio hacia los regalos (véase el post "El regalo ferpecto” ), me encantó el detalle y por fin sentí que mis gustos habían sido reconocidos. En ese momento, mi entusiasmo era tal, que me levanté súbitamente y me puse a repartir besos y abrazos por doquier. Y cuál sería mi sorpresa cuando, al llegar a una de mis amigas, me dice con voz queda que ella no ha participado en el regalo. Yo me extraño un poco, pero a pesar de eso le doy también muchos besos y abrazos, y sigo con la ronda. En ese momento no le pregunté nada, ni tampoco después ya que me parecí...