miércoles, 1 de febrero de 2017

VIOLENCIA GINECOLÓGICA



Hace unos días quedé con mi amiga S. y me contó una experiencia que ha vivido hace poco que me puso los pelos de punta de lo desbordante que me pareció. Resulta que S. tenía que hacerse unas pruebas ginecológicas, entre ellas, una biopsia de endometrio. Pues bien, según me contó, la extracción de la muestra de endometrio fue una verdadera masacre. No conseguían acceder a él y, en vez de parar, y dejarlo para otro día, siguieron y siguieron hasta que le provocaron una hemorragia a mi amiga, que salió del quirófano súper dolorida y llorando como una Magdalena. La aparente buena noticia es que, después de la extracción/masacre, le dijeron a S. que todo había salido muy bien y que las muestras eran buenas. Así que, por lo menos, se fue con cierto consuelo a su casa. 

Cuál sería su sorpresa cuando, al ir a recoger los resultados, el médico responsable del equipo que le había realizado la extracción le dice que las muestras no eran buenas porque al final resultaron ser del cuello del útero y no del endometrio. Es decir, que después de la masacre que le hicieron a mi amiga en los bajos, ni siquiera consiguieron extraer las muestras adecuadas. Ya fue malo que la mintieran después de la extracción. "Uy, sí, sí, no llores bonita, que todo ha salido muy bien y las muestras son buenas". Pero fue aún peor que el médico le dijera que la prueba había fracasado por la dificultad que había presentado ella como paciente. Ostrás, qué poca decencia y, sobre todo, qué poca profesionalidad; si, como médico, ves que no se puede realizar la prueba por el motivo que sea, se lo tienes que decir a la paciente y, o bien sedarla, o bien dejarlo para otro día, y no seguir encarnizándote. 

Por otra parte, resulta que mi amiga se había tenido que hacer esta misma prueba un año antes en otra clínica, con otro médico, y no tuvo el más mínimo problema. ¿Por qué? Por la simple razón de que, en ese caso, sí supieron hacerle bien la prueba. ¡Se trata de profesionalidad, señores! Es tan sencillo como eso. Si eres un bruto que no sabes hacer bien tu trabajo, encima no culpabilices a las pacientes por errores que estás cometiendo tú. 

Lo malo es que esto no solo le ha pasado a mi amiga, sino que les pasa cada día a muchas más mujeres, que tienen que soportar el maltrato en el ámbito ginecológico como si de algo normal se tratara. A ver cuándo algunos ginecólogos se dan cuenta de que las mujeres no son lavadoras con las que se puede trastear cual máquinas insensibles. Un poquito más de delicadeza no les vendría mal. Y, sobre todo, más honestidad a la hora de reconocer que no han hecho bien su trabajo. Pero qué se puede esperar si la mismísima Asociación Española de Ginegología publica unas viñetas tan denigrantes como las que podéis ver en el enlace que está debajo de la que he incluido como imagen para esta entrada.

Por cierto, la clínica donde le hicieron el destrozo a mi amiga está en Madrid y se llama Hospital Nuevo Belén; os lo digo como advertencia, para que sepáis que el equipo médico que realiza allí las biopsias de endometrio no es para nada recomendable.


8 comentarios:

  1. Pobre mujer. Deseo que ese caso sea aislado. Por regla general, voy a ginecólogas. Espero que tengan más sensibilidad y respeto con la anatomía femenina. Respecto a la viñeta, no sé si hoy estaré muy lela pero no advierto en qué aspecto es denigrante.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, yo también espero encarecidamente que sea un caso aislado. Aunque me temo que, por desgracia, es más general de lo que parece. En cuanto a la viñeta, he intentado escoger la menos ofensiva, pero si te metes en el enlace y ves las demás, bufff, tienen tela. En esta, creo que mostrar a la mujer con una cesárea hecha y medio grogui, como si fuera un trozo de carne, es algo que demuestra poca sensibilidad; sobre todo porque ha sido dibujada por un ginecólogo, que no ha tenido ningún reparo en representarse a sí mismo con su propia imagen. ¡Un abrazo, Ángeles!

      Eliminar
  2. Uf, leyéndote he sentido casi el dolor de tu pobre amiga. No comprendo cómo se obcecan de tal manera algunos médicos. O les falta experiencia, o les falta paciencia, pero no es lo normal esto que casi deviene en 'tortura'.
    Aunque no es para reírse, me ha hecho gracia lo de que no deberían compararnos a las mujeres con lavadoras con las que trastear.
    Muy buen tema, ¡gracias por el post!
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde luego, yo tampoco lo comprendo. Supongo que algunos médicos pierden la sensibilidad propia de su profesión en relación al trato con el paciente, porque o están hartos, o no tienen la vocación suficiente o la rutina les amarga. ¡Gracias por tu comentario, Chelo!

      Eliminar
  3. Estoy contigo que la experiencia de tu amiga ha sido terrible y que malos profesionales hay en todos los sectores y el humor machista se da también en exceso.
    Aunque suene a tópico a veces una mujer ginecóloga te entiende mucho mejor y es más sensible.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Conxita! Siempre me he preguntado qué le lleva a un estudiante (hombre) de medicina a elegir la especialidad de ginecología. Creo que puede haber buenas razones para escoger esta rama, tanto si eres hombre como si eres mujer. Lo que no sé es por qué la eliges si no vas a tratar a las pacientes con la profesionalidad que se requiere. ¡Un abrazo!

      Eliminar
    2. Otro de esos temas silenciados y aceptados como normales...

      Eliminar
    3. ¡Ya ves! Es algo realmente indignante. Mi amiga aún no ha superado la experiencia. Está intentando poner una reclamación y le está costando muchísimo, porque no quiere revivir otra vez todo. ¡Un abrazo!

      Eliminar