viernes, 19 de enero de 2018

PENSAR POR UNO MISMO


Recuerdo un día en el que hablando con un compañero de trabajo se quedó sorpendido al comprobar que pensamiento crítico no significaba juzgar negativamente lo que dijeran o pensaran otras personas, sino que tenía que ver con reflexionar sobre si algo era o no cierto en vez de darlo por sentando sin más. Creo que a veces se cae en esa confusión y se asocia la palabra "crítica" únicamente a su acepción peyorativa y nos olvidamos de que tiene otra mucho más sugerente. 

Ser crítico no es equivalente a ser un criticón que se dedica continuamente a quejarse y a destacar todo lo malo de las cosas que le rodean a modo de juicio inquisitorio. Para nada, ser una persona crítica significa ser capaz de distanciarse de la realidad para poder cuestionarla y analizarla. Se trata de ser capaz de pensar por uno mismo de forma autónoma. 

Para explicar mejor en qué consiste el pensamiento crítico, no se me ocurre mejor forma que con este fragmento, donde Buda lo deja cristalino.

No creáis en nada simplemente porque lo diga la tradición, ni siquiera aunque muchas generaciones de personas nacidas en muchos lugares hayan creído en ello durante muchos siglos. No creáis en nada por el simple hecho de que muchos lo crean o finjan que lo creen. No creáis en nada sólo porque así lo hayan creído los sabios en otras épocas. No creáis en lo que vuestra propia imaginación os propone cayendo en la trampa de pensar que Dios os inspira. No creáis en lo que dicen las sagradas escrituras sólo porque ellas lo digan. No creáis a los sacerdotes ni a ningún otro ser humano. Creed únicamente en lo que vosotros mismos habéis experimentado, verificado aceptado después de someterlo al dictamen de la razón y a la voz de la conciencia. 

Buda, Kalama sutra. Anguttara Nikaya (siglo V a.C.)


Me parece muy sugerente cómo Buda va señalando los distintos ámbitos y elementos en los que depositamos nuestro pensamiento y casi nuestra voluntad precisamente para no tener que hacer uso ni del pensamiento ni de la voluntad. La tradición, la opinión de los otros, la autoridad, la divinidad... Todo unos clásicos de la heteronomía. ¡Qué fácil es entregarse a ellos en un descuido y adormecerse entre sus poderosos brazos que todo lo abarcan! Fácil y peligrosamente cómodo, porque no me digáis que no habéis sentido alguna vez la tentación de suspender vuestra razón para pensar lo que os decían que tenías que pensar. De hecho creo que la mayor parte de nuestra vida, nos encontramos en este estado. A veces conscientemente y otras, inconscientemente. 

Yo siempre me he preguntado cómo fomentar el pensamiento autónomo y cómo asegurarme de que mis ideas son mías y no proceden de otra fuente que no sea mi propio raciocinio. No siempre es fácil distinguir entre un pensamiento autónomo y uno heterónomo, porque tendemos a creer que nuestras ideas son correctas y que el origen de las mismas no es sino nuestra extraordinaria capacidad de pensar. Pero, en realidad, hemos adquirido la mayoría de ellas sin cuestionarlas en absoluto.

Precisamente el cuestionamiento es una de las claves para asegurarnos de que pensamos algo por convicción y no por mera adquisición heterónoma. Preguntas como: ¿esta idea es verdaderamente así? ¿De dónde proviene? ¿Cómo y por qué empecé a pensarla? ¿Se puede comprobar la veracidad de la misma? ¿Por qué pienso que es cierta?, nos pueden ayudar a reconocer si nuestros pensamientos son o no autónomos. 

Ójala ser más críticos se convirtiera en uno de esos propósitos cumplidos de año nuevo, aunque me temo que no está muy de moda últimamente, así que no creo que esté incluido en casi ninguna lista que se precie. Pero bueno, casi mejor así, porque ya se sabe lo que suele pasar con dichos propósitos; naufragan. ¡Muy feliz año nuevo a todos/as!  

18 comentarios:

  1. Y voy a ir un poco más lejos sobre ese pensamiento crítico; que una persona, tras una profunda reflexión, piense que aún así, tampoco se encuentra con la verdad que, en su análisis, habrá influido su educación, el contexto en el que vive, etc, etc.; otros, con pensamiento, igualmente crítico, habrán llegado a otras conclusiones, lo bonito sería llegar a consensos lo más amplios posibles.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Emilio Manuel!

      Pues sí, sería estupendo llegar a consensos desde posiciones que partan del pensamiento crítico. De hecho, pensar con el otro para llegar a esos acuerdo me parece fundamental y de lo más enriquecedor, porque el pensamiento crítico individual a veces se queda un poco corto. ¡Un fuerte abrazo!

      Eliminar
  2. ¡El texto de Buda parece tan moderno e ilustrado que no me lo termino de creer! Je, je... Qué tío. Dos milenios y medio y míralo :o)

    En cuanto a lo que dices, Emilio, sobre los consensos, eso es algo que nunca he terminado de sentir o hacer mío. Creo que la idea de consenso tiene algo de renuncia personal, de cesión, de autocensura. Pasaba en el 15M cuando alguien proponía ir más allá de la democracia representativa y de los partidos, enseguida le tiraban a uno la idea del consenso como si fuera una pesada losa.

    Una cosa es ceder en una asamblea a lo que decide la mayoría cuando no queda otra (la alternativa autocrática es peor, je...) y otra hacer hincapié en la idea filosófica del consenso antes que o en detrimento de la idea de la máxima autonomía moral.

    O no. Quizá me esté pasando de individualista. Si es así, es culpa de Nietzsche ;o)

    Un saludo a los dos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Hugo!

      ¿Verdad que el texto tiene una actualidad sorprendente? A mí también me chocó mucho la primera vez que lo leí.

      Qué interesante tu reflexión acerca de si es o no compatible la autonomía personal con el llegar a consensos. Me ha hecho pensar bastante y creo que tú mismo ofreces la clave del asunto en el penúltimo párrafo: una cosa es ceder en una asamblea cuando no queda más remedio, y otra cosa es que se le dé más importancia a la idea de consenso que a la de autonomía moral. Me parece que una persona, desde su individualidad, puede pensar por sí misma y, aunque no esté de acuerdo con el planteamiento de la asamblea, ceder para llegar al consenso, a no ser que lo consensuado atente de forma grave a los principio o valores de dicha persona. En ese caso, creo que tendría la obligación moral de no ceder.

      No creo que te pases de individualista en absoluto. Me parece que lo que has señalado es de sentido común. ¡Un besazo!

      Eliminar
  3. Desbordamientos, antes de nada, feliz año, que llevabas mucho sin pasarte por estos Lares!
    Y en cuanto a la entrada, estoy absolutamente de acuerdo con todo. Qué importante es saber pensar por uno mismo, más aún en la actualidad, en la que las redes sociales e internet a veces funcionan como armas de doble filo para informarnos y desinformarnos con la misma facilidad. Hay que saber interpretar la información, cotejar, comprobar, mirar desde distintas perspectivas... Con la poca experiencia que llevo de profe, creo que uno de los puntos flacos de nuestro sistema educativo es que no enseña nada de nada sobre el pensamiento crítico, y así nos va...
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. PD- Lares con mayúscula era un dios doméstico, quise decir lares en minúscula ;)

      Eliminar
    2. ¡Ay, Sofía! Nada de nada, o muy poquito. Con suerte, en los años de estudiante te encuentras con algún profe al que sí le parece valioso fomentar el pensamiento crítico y construye sus clases en base a eso. Pero no suele ser muy común.

      ¡Así que tú eres profe! Te deseo lo mejor, la verdad. Yo lo he sido durante varios años y no siempre es fácil. Me alegro mucho por tus alumnos; si tienes la sensibilidad de reconocer la importancia del pensamiento autónomo, es probable que también tengas las voluntad de fomentarlo.

      ¡Un fuerte abrazo!

      Eliminar
  4. Sería uno de esos propósitos de año nuevo que sirven para mejorar el mundo. Supongo que ejercer el sentido crítico requiere voluntad y entrenamiento. Profundizar en el porqué de las cosas está al alcance de la mano, vivimos en la era de la información. Pero al mismo tiempo se hace difícil separar el grano de la paja, a esto hay que sumarle la moda de las falsas noticias, los bulos, etc. Lo de los buscadores de Internet y RRSS también da un poco de miedo, porque acaban seleccionando los contenidos que se ajustan a tu perfil. Al final, no salimos de ese círculo vicioso, peor: ahondamos en él. Vivimos en una época en la que se critica mucho, pero la autocrítica está ausente. Y ese es para mí el verdadero espíritu crítico, cuando eres capaz de plantearte incluso tus convicciones más profundas.
    Vayas domingo más filósofico, jaja.
    Espero que hayas comenzado el año con el mejor pie.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Gerardo!

      Ayer precisamente hablaba con un amigo justo de lo que comentas. Internet tiene un peligro tremendo, a la vez que es una herramienta excelente para contrastar y aprender por uno mismo. Pero si no tienes filtro o no sabes reconocer cuándo algo es certero y cuando es un bulo, se puede convertir en algo muy contraproducente.

      Me ha gustado mucho tu comentario acerca de que el verdadero espíritu crítico es el que consiste en poner en cuestión nuestras convicciones más profundas. Creo que tienes toda la razón, cuestionarnos a nosotros mismos es algo esencial y, también, ir revisando esas creencias y convicciones para no acomodarnos demasiado a ellas.

      ¡Un fuerte abrazo!

      Eliminar
  5. El pensamiento crítico es lo que la política mutila día a día y lo que al jefe le interesa que esté mutilado. Una sociedad sin pensamiento crítico es una sociedad camino a degustar el “soma”. ¿Qué deprime más que el hecho de no poseer pensamientos propios?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Dintel!

      Pues sí, me parece que no tengo nada que añadir a tu comentario, porque es absolutamente certero. Me ha encantado la referencia a "Un mundo feliz". Soy muy fan de ese libro. En cuanto a tu pregunta final, supongo que ser consciente de que no tienes pensamientos propios. No creo que alguien pueda estar deprimido por no tenerlos si previamente no se da cuenta de que no los tiene, y si no los tienes es difícil que sea consciente de si los tienes o no. Vaya trabalenguas... ¡Un fuerte abrazo!

      Eliminar
  6. El pensamiento crítico es algo que muchos interesados van desgastando para que las gentes no sean capaces de utilizarlo. Creo que Dintel, aquí arriba, lo describe con mucho acierto, así que no me repito, pero mi pesimismo aumenta cada día.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Juli! La verdad es que Dintel lo clava. Fíjate, con respecto a la autonomía en el pensamiento, yo mantengo cierto optimismo. Creo que siempre habrá personas capaces de desarrollarlo a pesar de que las condiciones sean adversas, porque es una capacidad esencial del ser humano. Se puede adormecer y anular, desde luego, pero no siempre ni en todos. ¡Besos!

      Eliminar
  7. Me gustan mucho tus razonamientos. En este caso me quedo con la última frase del mensaje de Buda, porque no me negarás lo difícil que resulta coordinar lo que llama "dictamen de la razón y a la voz de la conciencia".
    Un beso, D.P.
    Y feliz año también para ti.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Chelo! ¿Te refieres a lo difícil que a veces parece compatibilizar lo que nos dicta nuestro razonamiento y lo que nos dicta nuestra moral? Creo que en este caso con "voz de la conciencia" Buda se refiere a la capacidad del ser humano para distanciarse de sus pensamientos y creencias para cuestionarlos. Pero sí, a veces me parece complicada la coordinación de un sentimiento moral con un pensamiento racional, porque no siempre parecen coincidir. ¡Un besazo enorme!

      Eliminar
    2. Claro, es que yo entiendo que "voz de la conciencia" es lo que te dicta el corazón, que muchas veces nada tiene que ver con lo que dictamina la razón.

      Otro beso, D.P.

      Eliminar
  8. Hola DP cierto que esto de fomentar el pensamiento crítico no está nada de moda, es más en una sociedad que nos quiere cada vez más grises y uniformados es algo que no encaja con facilidad. Nos llenamos la boca hablando de fomentar ese espíritu crítico pero la realidad es que aquellos que no circulan por los raíles establecidos se los acaba apartando y seguramente criticando y no de forma constructiva. Se quiere borregos porque a nadie de los que nos dirigen les interesa que la gente piense por ella misma y a mucha gente tampoco.

    Y sí, esas palabras de Buda son de lo más actuales y ojalá se aplicaran mucho más. Buena reflexión como acostumbras.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias, Conxita! Lo de que no se fomenta el pensamiento crítico es clamoroso, ¿verdad? Cuánta razón hay en tus palabras cuando afirmas que al poder no le interesa en absoluto que la gente piense por sí misma. Hoy leía eestas palabras en una entrevista al filósofo surcoreano Byung-Chul Han: "En la orwelliana "1984" esa sociedad era consciente de que estaba siendo dominada; hoy no tenemos ni es consciencia de dominación". Me ha parecido muy lúcido este comentario que viene a evidenciar que el poder a veces consigue convertirnos en borregos. ¡Un fuerte abrazo!

      Eliminar