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Mostrando las entradas etiquetadas como Indignación profunda

¿EL PERDÓN?

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Cumpleaños de P., uno de los mejores días de mi vida. Suena el teléfono. Lo coge P.; son sus padres. Habla durante un rato con ellos, un rato bastante largo. No parece una felicitación al uso.  Cuando cuelga le pregunto qué tal y me dice que bien, que sus padres le han dicho que lo sienten, que quieren normalizar la situación. Me han invitado a comer. Yo, evidentemente, no voy; antes tienen que resolver entre ellos tantas cosas...  Así que, se va P. a comer con ellos. Y cuando vuelve, me cuenta la conversación. Le han pedido perdón por todo, han reconocido lo mal que lo han hecho y más o menos le han explicado por qué actuaron así. Quieren que las cosas se arreglen y podamos tener una relación normalizada. Para ello se comprometen a restablecer la confianza perdida con P.  Yo me alegro mucho, pero desconfío enormemente y pongo mis condiciones. Yo también necesito tener una conversación a fondo con ellos. P. me pone pegas; no quiere alterar algo que, por a...

ESTALLIDO

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Mi mayor desbordamiento, aquel en el que me convertí en algo monstruoso, grotesco y casi sobrenatural, ocurrió unos cinco o seis años después de que mi pareja, P., y yo comenzáramos nuestra relación. Durante esos años, sus padres habían seguido con su boicot sistemático que consistía sobre todo en ignorar nuestra relación y en poner malas caras cuando P. me nombraba o nombraba algo relacionado con lo nuestro. Esto tenía unas repercusiones brutales en P., que aún no había podido superar el rechazo de sus padres y que encima se esforzaba por recuperar su amor. Sus esfuerzos eran titánicos, y sistemáticamente se topaba con la misma pared; por mucho que hiciera, nunca conseguía nada de nada. Y eso le pasó factura. Se acercaban las Navidades y unos familiares de P. estaban en la ciudad visitando a mis suegros. Estos, cual viles traidores, les habían contado una mentira para que no supieran que nuestra relación existía. Y P. no se sentía con fuerzas para desmentirla; igual que no se...

EL ORIGEN

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Desbordamiento, no, lo siguiente. ¿Qué sería lo siguiente? ¿Inundación, diluvio, torrente? Podría ser cualquiera de esas cosas o, mejor aún, TODAS JUNTAS.  En apariencia, siempre he sido una persona muy tranquila. A excepción de algún que otro estallido iracundo en mi infancia, y alguno que otro más en mi adolescencia, nunca he acostumbrado a desbordarme. Siempre he mantenido la calma y he superado la indignación y el malestar con otros mecanismos que nada tenían que ver con la rabia.  Sin embargo, en un momento de mi vida mi indignación fue tal que los mecanismos que me habían servido hasta entonces, dejaron de hacerlo. Me saturé de irritación hasta límites insospechados. ¿Por qué? La respuesta: mis suegros. Llevo más de diez años con mi pareja, P. Y desde el momento en el que se enteraron de lo nuestro, lo odiaron. ¿La razón? Me consideraban una persona depravada, peligrosa, profundamente inadecuada. Y, por haberme escogido y amarme, mi pareja sufrió un ...

SIN ESPERANZA SE VIVE MEJOR

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No en vano existe el refrán "La esperanza es lo último que se pierde". Y es que la Aguirre ha tenido que dimitir tres veces para que, de una vez por todas, podamos dar por finiquitada su carrera política. Yo aún no me lo creo y me espero cualquier resurgimiento espontáneo a lo Walking Death dentro de un tiempo, cuando el recuerdo de sus mangoneos y de su pésima gestión se haya disipado. Es por eso que no estoy exultante de alegría, aunque sin duda es una gran noticia el no tener que soportar más sus faltas de respeto y su soberbia desmedida. Y es que, Esperanza Aguirre, ha sido una de las políticas que más desbordamientos me ha generado a lo largo de su recorrido político (desde que era ministra de cultura, hasta que consiguió ser Presidenta de la Comunidad de Madrid).  Uno de los últimos desbordamiento graves que me produjo ocurrió hace un par de años. Tengo grabadas en mi mente las declaraciones en las que insinuaba de manera poco sutil que los parados eran un...

VIOLENCIA GINECOLÓGICA

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La Sociedad Española de Ginecología publica viñetas que ridiculizan a la mujer Hace unos días quedé con mi amiga S. y me contó una experiencia que ha vivido hace poco que me puso los pelos de punta de lo desbordante que me pareció. Resulta que S. tenía que hacerse unas pruebas ginecológicas, entre ellas, una biopsia de endometrio. Pues bien, según me contó, la extracción de la muestra de endometrio fue una verdadera masacre. No conseguían acceder a él y, en vez de parar, y dejarlo para otro día, siguieron y siguieron hasta que le provocaron una hemorragia a mi amiga, que salió del quirófano súper dolorida y llorando como una Magdalena. La aparente buena noticia es que, después de la extracción/masacre, le dijeron a S. que todo había salido muy bien y que las muestras eran buenas. Así que, por lo menos, se fue con cierto consuelo a su casa.  Cuál sería su sorpresa cuando, al ir a recoger los resultados, el médico responsable del equipo que le había realizado la extracci...