TUFILLO
Lo peor que te puede pasar en tu vida social es descubrir a mitad de mañana, cuando ya has salido de tu casa y no hay posibilidad de volver, que no te has echado desodorante. ¡Buffff, alerta a navegantes! Empiezo a percibir un tufillo tan cerca de mí que no puedo ser más que yo la causa del mismo. ¡Qué día más aciago me espera! Y a los de mi alrededor, ni te cuento. Encima hoy me toca estar muy cerca de la gente, tan cerca que me gustaría desaparecer. Pero no puedo escaparme. ¡No tengo salida alguna! Pienso mil formas de encubrir mi olor; mi mente recorre todos los caminos posibles hacia la salvación, pero me es inviable realizar ninguno. Lo único factible que se me ocurre es pegar mucho mucho mucho los brazos a mis costados para que no se escape ni un ápice del hedor máximo. La cosa se pone de lo más interesante cuando nos mandan hacer un trabajo en grupo y tengo que sentarme cerca, demasiado cerca, de mis compañeros. Ya estoy sudando y, por desgracia, sudo aún más cuand...